Una parte de los artículos de lujo sin vender es incinerada cada año

Artículo publicado el 19/09/2013 - Tiendas

Por cuestión de imagen, la mayoría de las marcas de lujo tienen la costumbre de no rebajar sus colecciones. Así, después de hacer algunas ventas privadas y unas reventas en el exterior, los artículos que restan son destruidos, reciclados o incinerados.

Una imagen que mantener

Al final de una temporada, los comerciantes y las empresas tiene varias opciones para agotar la mercancía restante: promociones, rebajas, tiendas de liquidación... Sin embargo, en el sector de lujo, se considera que semejantes prácticas pueden manchar la imagen de la marca. Es mas, por principio, estas técnicas de mercadeo tienden a ser ignoradas. Por una parte, casas como la Louis Vuitton se oponen por completo a estas prácticas. "No nos interesa, nosotros no tenemos artículos invendibles. Nuestros productos son de alta calidad y de demanda, así que no tenemos ninguna razón para rebajar el trabajo de nuestros talleres", explicaba la dirección hace un par de años. Por otra parte, otras casas de lujo prefieren pasar por otros sistemas controlados, tales como las ventas privadas y las reventas en el exterior.

El concepto de ventas privadas es muy particular y rara vez se habla de rebajas en el sector de lujo. Las ventas privadas son organizadas como eventos y no como operaciones comerciales. La lista de invitados es limitada, las reducciones mínimas en comparación con los saldos y los invitados deben armarse de paciencia porque la espera en la fila de entrada puede ser larga. Cabe añadir que antes de recurrir a la venta privada, la mercancía es a menudo ofrecida a los empleados.

En cuanto a la reventa en el exterior, esta tiene lugar en circuitos muy cerrados donde los compradores son escogidos a la mano. En Estados Unidos el negocio de las tiendas de liquidación de las grandes casas está en crecimiento, mientras que en Francia por ejemplo, el concepto de vender artículos de lujo a precio reducido sigue siendo mal considerado. Lo que es peor, los liquidadores tienen dificultad para negociar la compra de las existencias no vendidas, incluyendo aquellas destinadas a la incineradora.

La incineración de los excedentes

Es así como los artículos que no pueden ser vendidos por estos medios terminan siendo destruidos. Por una parte, para las grandes casas resulta más interesante destruir los remanentes en lugar de tratar de venderlos. Sin embargo, la principal motivación de las casas como Chanel, Hermes y Louis Vuitton es el control de la imagen de la marca. Por esto, existencias enteras de artículos sin vender son incineradas de manera discreta cada año. "Esta es la última solución a la que se recurre cuando se han agotado las otras alternativas. Hermes es consciente de la delicadeza del tema en términos de imagen, pero es la única manera de mantener la exclusividad de la marca", destacaba un antiguo dirigente de la empresa.

Para evitar esta solución, los casas han decidido desarrollar aun más las reventas. Recientemente, Hermes ha comenzado a organizar rebajas de corta duración, abiertas al público general. Por su parte, otras marcas han adoptado sistemas de monitoreo de ventas con el fin de optimizar su producción y su distribución."

Artículo redactado por Nawal Lyamini
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